Santuarios de buceo

Si tus clientes son aficionados al buceo, este artículo te interesa. Te indicamos los mejores lugares para practicar esta afición.

Para los turistas aficionados al buceo proponemos una selección de santuarios repartidos por el litoral español en los que poder explorar una rica flora y fauna, arrecifes de coral, cuevas, barcos hundidos, muros verticales y otros secretos en el fondo del mar.

  • Islas Medes (Girona)
  • Islas Columbretes (Castellón)
  • Formentera (Islas Baleares)
  • Cabo de Palos (Murcia)
  • Cabo de Gata (Almería)
  • Isla de las Palomas (Cádiz)
  • El Hierro (Canarias)
  • Islas Cíes (Galicia)
  • Isla de Mouro (Cantabria)
  • Isla de Izaro (Bizkaia)

A lo largo de los 3.000 kilómetros de costa española, bajo las aguas del Mediterráneo, el Cantábrico y el Atlántico, existen verdaderos santuarios para submarinistas que esconden profundos muros verticales, grandes cuevas, bancos de peces de vivos colores, barcos hundidos -alrededor de 1.500 localizados y documentados-, arrecifes de coral y toda una colección de tesoros naturales que hacen las delicias de los aficionados al submarinismo.

Estos son algunos de los mejores lugares para practicar submarinismo en España:

Islas Medes (Girona)

Lo forman un conjunto de siete pequeñas islas y algunos islotes situados frente al municipio del L’Estartit, en la costa de Girona (Cataluña). La calidad de sus aguas y la amplia variedad de flora y fauna han convertido este ecosistema en una de las mejores reservas marinas del Mediterráneo occidental. Se creó en 1990 para preservar la rica biodiversidad de la zona, que incluye doradas, barracudas, estrellas de mar, pulpos o langostas, entre otras especies.

Este archipiélago también es conocido por las numerosas cuevas y túneles que horadan su roca calcárea y que ofrecen asombrosas inmersiones a los submarinistas expertos: la Cueva de la Vaca o el Túnel de la Pedrosa son algunas de las grutas más conocidas.

Pero si prefieres explorar algún pecio, cerca de estas islas, al sur del Cabo del Castell, está sumergido el ‘Reggio Messina’, la mayor embarcación de la Costa Brava visitable para buceadores, que fue hundida en 1991 para crear un biotopo marino artificial. A su vez, en la cala Montgó naufragó en 1971 el ‘Avenire’, conocido como el ‘Marmoler’ -por el cargamento de mármol de sus bodegas-, la única embarcación de la costa que se conserva entera.

Islas Columbretes (Castellón)

Son un conjunto de islas de origen volcánico -las únicas de la Península- están situadas a 48 km. de las costas de Castellón (Valencia). La más importante es la l’Illa Grosa (Columbrete Grande), que tiene forma de elipse de un kilómetro de longitud, ya que es el resto de un antiguo cráter. Las Islas Columbretes son Parque Natural desde 1988 y Reserva Marina desde 1994, siendo una de las reservas más grandes de España. Entre sus atractivos están sus aguas cristalinas y la gran riqueza de su fondo marino, en que destaca una concentración de gorgonias rojas único en el Mediterráneo, y sus grandes praderas de posidonia, lo que atrae a muchos submarinistas.

Bajo el agua también encontramos una explosión de vida: corbas, morenas, cigarras de mar, esponjas o grandes meros y langostas pasean por las rocas, cuevas y arcos de los fondos marinos de estas mágicas islas.

Islas Columbretes. (visitaislascolumbretes.com)

Formentera (Islas Baleares)

Las Islas Baleares son, en su conjunto, un paraíso para los buceadores. Pero si hay que destacar un punto en el que la inmersión se convierte en toda una experiencia, sin duda es en la Reserva Marina dels Freus de Ibiza y Formentera. La transparencia de las aguas -con visibilidad de hasta 50 metros- y el grado de conservación del entorno submarino son tales que le han valido ser el único espacio natural del Mar Mediterráneo en la lista de Bienes Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

En las Pitiusas (como también se conoce a Formentera e Ibiza), podemos sumergirnos en cuevas, paredes y acantilados naturales, pero también en otras estructuras. En la Isla de Espardell -entre Formentera e Ibiza- se puede visitar La Mariana, una antigua piscifactoría hundida que se ha convertido el refugio de centenares de barracudas, entre otras especies.

Cabo de Palos (Murcia)

Las costas del Cabo de Palos son otro punto de peregrinación para submarinistas de todo el mundo. La Reserva Marina de Cabo de Palos – Islas Hormigas atesora fabulosos arrecifes que a su vez acogen una generosa cantidad de especies marinas: brótolas, salpas, corvinas, castañuelas, tembladeras… incluso cetáceos en tránsito hacia el Atlántico. Además, en sus aguas se han ido a pique gran cantidad de barcos de todas las épocas, como el transatlántico ‘Sirio’ -hundido en 1906-, el ‘SS Stanfield’ -1916-, el ‘Tordisa’ o ‘Carbonero’ -1917- o el ‘Naranjito’ -1946-, algunos de ellos por torpedos y otros por los traicioneros bajos de En Medio, la Testa, Piles I y Piles II o el Bajo de Fuera.

Estas peligrosas formaciones, auténticas montañas sumergidas que llegan a escasos tres metros de la superficie y bajan más de 60 metros, esconden preciosos paisajes submarinos con una de las mayores biodiversidades marinas del planeta, ya que confluyen las especies del Mediterráneo y el Atlántico. Todo esto -y más- le ha valido al Cabo de Palos el título de mejor destino de buceo de Europa en 2015.

Cabo de Gata (Almería)

El Parque Natural del Cabo de Gata esconde algunos de los mejores fondos marinos del Mediterráneo, gracias a que es una zona protegida y la Unesco la declaró Reserva de la Biosfera en 1997. Paredes, grutas y cuevas de origen volcánico, y más de 1.000 especies de fauna y flora, lo convierten en el lugar idóneo para una inmersión. Las grandes colonias de posidonia acogen especies mediterráneas de cefalópodos, moluscos, anémonas, corales, morenas o sargos, que se muestran sin miedo a los buceadores.

Entre las visitas más destacadas están ‘El Arna’, un vapor hundido en 1928, la Cueva del Francés, la Piedra de los Meros o la Piedra de los Amarillos -también conocida como Piedra de los Burros, ya que se pueden divisar numerosos peces ballesta, llamados ‘burros’ en esta localidad- y la zona de la Amatista, donde, al tener los tres tipos de fondo (piedra, arena y posidonia), se halla casi toda la fauna típica del Mediterráneo.

Cristalinas aguas de Cabo de Gata. (CC)

Isla de las Palomas (Cádiz)

Además de su popularidad como destino para la práctica del windsurf, Tarifa ha adquirido mucha fama como punto de inmersión. La Isla de las Palomas, que forma parte del Parque Natural del Estrecho, es uno de los lugares más apreciados por los submarinistas, ya que aquí se pueden llegar a avistar incluso tortugas y delfines.
Las fuertes corrientes y temporales han jugado malas pasadas a los barcos en esta zona. Prueba de ello son los restos de ‘Las Calderas’ o el pecio ‘San Andrés’, un antiguo barco de vapor hundido en 1856. La cueva El Boquete o el paisaje rocoso de La Fortaleza completan esta magnífica visita.

El Hierro (Canarias)

La ubicación de El Hierro, su origen volcánico, la claridad y temperatura de sus aguas -entre 18 y 25ºC durante todo el año-, lo que permite albergar gran cantidad de especies de carácter tropical, convierten a esta isla canaria en uno de los mejores destinos de buceo de Europa. El Hierro ofrece gran cantidad de zonas de inmersión, pero destaca sobre todo la Reserva Marina del Mar de las Calmas, situada frente al municipio de La Restinga, al sur de la isla. Aquí es posible encontrarse peces globo, gallos azules, peces trompeta, corales negros o incluso, dependiendo de la época, cetáceos, mantas, delfines y tortugas, entre otros.

El relieve submarino cuenta con las cuevas, túneles y paredes de origen poseruptivo más recientes de Europa (la última erupción se registró en 2011) y, además, la escasa plataforma insular permite alcanzar profundidades de hasta 300 metros a muy pocas millas de la costa.

Como curiosidad, la isla de Lanzarote alberga el Museo Atlántico, el primer museo de esculturas subacuáticas de Europa, que está ubicado en Playa Blanca, en el sur de la isla. La instalación puede visitarse desde el pasado mes de marzo, aunque la colocación de las 400 figuras de las que constará no culminará hasta 2017.

Islas Cíes (Galicia)

Es una de las zonas de inmersión más valoradas del norte de España. El archipiélago lo componen las islas Monte Agudo, O Faro y San Martiño, las dos primeras unidas por la paradisíaca playa de Rodas, considerada una de las mejores del mundo. Las Islas Cíes están incluidas en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas gracias a su enorme riqueza natural y arqueológica. En sus cristalinas aguas podemos sumergirnos hasta 35 metros para admirar la gran diversidad de sus fondos, en los que encontramos congrios, anémonas, pulpos, rodaballos, rayas mosaico o una gran variedad de crustáceos. También podemos extender la exploración a las cercanas Rías Baixas de Vigo, Pontevedra o Arousa, en donde se pueden encontrar gorgonias, esponjas, nudibranquios e incluso caballitos de mar.

La zona es rica en pecios. De hecho, la Xunta de Galicia ha impulsado el proyecto Galician Seas Finisterre Shipwrecks, que recoge una docena de galeones, veleros, vapores e incluso aviones de guerra hundidos desde Fisterra a Porto do Son entre los siglos XVI y XX.

Islas Cíes. (parquenacionalillasatlanticas.com/galerias/joseluis)

Isla de Mouro (Cantabria)

Es una pequeña isla situada frente a la península de la Magdalena, en la boca de la bahía de Santander. Es conocida por los buceadores por sus ricos fondos llenos de vida. Entre ellos, destacan las zonas conocidas como La Catedral, una enorme bóveda repleta de congrios, jargos, durdos o lubinas; La Corvera, en donde abundan los corales y las anémonas, o El Túnel, una cavidad al oeste de la isla que finaliza en una bóveda con luz natural.

Isla de Izaro (País Vasco)

La isla de Izaro es uno de los puntos de inmersión más populares en el País Vasco. Es un pequeño islote situado en la costa de Vizcaya, entre las poblaciones de Bermeo y Mundaka. En sus aguas se pueden ver fácilmente salmonetes,cabrachos, erizos, gorgonias, salpas, sargos, lubinas, nudibranquios… Entre las formaciones rocosas que se pueden visitar, destaca el Corte de Izaro, una pared horadada por grietas y que baja hasta los 45 metros. También se puede bucear hasta el ‘Mina Mari’, un carbonero que se hundió en 1961 a unas tres millas de la costa de Bermeo, y donde es habitual ver bogavantes y langostas.

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